El cielo comienza a ponerse de color gris oscuro, empieza a oler a tierra mojada y de repente, se suelta el aguacero. Para muchos de nosotros, un día lluvioso es el pretexto perfecto para sacar una cobijita calientita, prepararnos un buen café de olla o un chocolatito caliente y disfrutar de una tarde de relajación total. Sin embargo, cuando tienes chiquitines en casa llenos de energía, una tarde de lluvia puede convertirse rápidamente en un verdadero reto. Los planes de ir al parque, andar en bicicleta o salir a pasear se cancelan de un momento a otro, y la temida frase "¡Mamá, estoy aburrido!" no tarda en resonar por los pasillos.
Es súper común que la primera reacción que tengamos para mantener la paz en el hogar sea prender la televisión, darles la tableta o dejar que pasen horas en los videojuegos. Aunque la tecnología nos saca de apuros, depender de las pantallas todo el día hace que nos perdamos de momentos padrísimos de conexión familiar. La verdad es que estar encerrados por el clima no tiene por qué ser sinónimo de aburrimiento, frustración o estrés. Al contrario, es una oportunidad de oro para convivir, echar a volar la imaginación y crear recuerdos inolvidables sin tener que cruzar la puerta de la entrada.
Si te agarró la tormenta desprevenida y te quedaste sin ideas, ¡no te apures! Hemos preparado para ti una lista enorme con las mejores actividades para hacer en casa cuando llueve. Desde manualidades con materiales reciclados que seguro ya tienes en tu despensa, hasta juegos de destreza y recetas deliciosas, aquí vas a encontrar opciones para mantener entretenidos a chicos y grandes durante horas. Ponte ropa cómoda, saca tu lado más creativo y prepárate para transformar una tarde gris en el día más divertido de la semana.

1. El clásico campamento de sala y cine en casa
Hacer una tarde de películas suena a lo más común del mundo, pero el secreto para que deje de ser una actividad aburrida y se convierta en una gran aventura está en la preparación del entorno. Vamos a transformar tu sala en un verdadero campamento VIP.
Haz a un lado la mesita de centro y reúnan todas las cobijas, sábanas, almohadas y cojines que encuentren en las recámaras. Usen el respaldo del sillón, un par de sillas del comedor y unas pinzas para colgar la ropa para construir el "fuerte" o la "casita de campaña" más increíble del mundo. A los niños les fascina la idea de tener un refugio secreto. Puedes meter unas lucecitas de Navidad (de las que usan baterías) para iluminar el interior y darle un toque mágico.
Una vez que el refugio esté listo, es hora del menú del cine. Nada de servir las cosas directo de la bolsa. Preparen un tazón gigante de palomitas calientitas y armen una "estación de snacks" donde cada quien pueda preparar sus palomitas a su gusto: con salsa picante, limoncito, chamoy, o incluso mezcladas con chocolatitos. Métanse todos al refugio, apaguen las luces de la casa, pongan su película favorita y disfruten del sonido de la lluvia de fondo mientras comparten este apapacho familiar.
2. Taller de manualidades ecológicas con tubos de cartón
Las manualidades son, por excelencia, las mejores aliadas para las tardes encerrados. Ayudan a desarrollar la motricidad fina de los niños, fomentan la creatividad y los mantienen concentrados por un largo rato. Además, no necesitas ir a la papelería a comprar materiales caros bajo la lluvia; puedes usar cosas que ya tienes en casa y de paso enseñarles a tus hijos el valor del reciclaje.
Uno de los materiales más versátiles que todos tenemos es el tubo de cartón que sobra cuando se acaba el rollo de papel higiénico. ¡No los tires! Guárdalos en una cajita para estos días de emergencia. Aquí te dejamos tres ideas geniales para darles una segunda vida:
- Binoculares de explorador: Toma dos tubos de cartón y únelos por el medio con pegamento o cinta adhesiva. Deja que los niños los pinten con pinturas acrílicas, les peguen calcomanías o los decoren con plumones de colores. Hazles un hoyito a los lados, ponles un estambre para que se los cuelguen al cuello, ¡y listo! Tienen sus binoculares listos para explorar la casa.
- Carritos de carreras: Pinta el tubo de cartón del color que prefieras. Haz un corte rectangular en la parte de arriba (como si fuera el asiento del piloto) y dobla el cartón hacia arriba. Para las llantas, recorta cuatro círculos de cartón de una caja de cereal vieja, píntalas de negro y pégalas a los lados con tachuelas o pegamento. ¡Pueden hacer competencias en el pasillo!
- Sellos de pintura: Dobla la orilla de un tubo de cartón para darle diferentes formas: puedes hacer que la punta quede en forma de corazón, de estrella o de triángulo. Moja esa orilla en un platito con pintura y úsala como un sello para decorar hojas blancas o papel estraza.
Por supuesto, sabemos que trabajar con pintura, pegamento líquido y tijeras puede terminar en un pequeño desastre sobre la mesa del comedor. Para que tú no te estreses pensando en la limpieza, asegúrate de tener a la mano un buen rollo de toallas de papel. Al ser súper absorbentes y resistentes, te servirán perfecto para limpiar los deditos batidos de pintura de tus hijos, secar los pinceles y recoger cualquier derrame de agua en cuestión de segundos, dejando tu mesa impecable.
3. MasterChef familiar: A hornear se ha dicho
Los días nublados y lluviosos en México gritan "¡pan dulce!" por todas partes. Qué mejor manera de aprovechar el tiempo que metiéndose todos juntos a la cocina. Cocinar en familia es de las mejores actividades para hacer en casa cuando llueve porque no solo se divierten, sino que al final tienen una recompensa deliciosa para merendar.
Si tienes niños pequeños, elige recetas sencillas donde no tengan que usar cuchillos filosos o estar muy cerca del fuego. Ellos pueden ser los encargados de vaciar los ingredientes, amasar, usar los moldes y, la mejor parte, decorar.
Ideas de recetas fáciles para días de lluvia:
- Galletas de mantequilla: Solo necesitas harina, mantequilla, azúcar y un chorrito de vainilla. A los niños les encanta meter las manos en la masa. Usen cortadores de galletas con figuritas divertidas, o si no tienen, usen la orilla de un vaso de plástico para hacer galletas redondas.
- Mini pizzas con pan de caja: Si se les antojó algo salado, tomen rebanadas de pan de caja, úntenles salsa de tomate (puede ser de la que se usa para espagueti), pónganles quesito manchego rallado y dejen que cada quien decore su mini pizza con jamón, champiñones, o rodajas de salchicha. Unos minutitos en el hornito eléctrico y tienen una cena rápida y divertida.
- Bolitas de leche en polvo o galleta: Un postre que no requiere horneado. Muelen galletas de vainilla, mézclenlas con un poco de leche condensada hasta hacer una masita. Formen bolitas con las manos y pásenlas por chispas de chocolate, coco rallado o nuez picada. ¡Quedan buenísimas!
4. La gran búsqueda del tesoro por toda la casa
Si tus hijos son de los que necesitan correr y moverse constantemente, los juegos de pistas son la salvación. Una "Búsqueda del Tesoro" es una actividad que requiere un poco de preparación por parte tuya, pero te garantizamos que los mantendrá súper emocionados y entretenidos.
Toma unas hojitas de papel y escribe varias pistas o acertijos que lleven de un lugar de la casa a otro. Por ejemplo, la primera pista se las das en la mano y puede decir: "Para encontrar la siguiente pista, debes buscar en el lugar donde guardamos el frío y la comida rica". (Obviamente, la siguiente pista estará pegada en la puerta del refrigerador).
Esa segunda pista puede decir: "La lluvia cae afuera, pero aquí adentro me usan para lavar tu ropita cuando juegas en la tierra". (Y la siguiente pista estará escondida en la lavadora).
Puedes hacer la ruta tan larga y complicada como quieras, dependiendo de la edad de tus pequeños. Al final del recorrido, escóndeles un "tesoro". No tiene que ser nada caro; puede ser un dulce sorpresa, un sobre con vales que digan "Vale por elegir la película de hoy", o unos cupones para no tener que lavar los trastes esa noche. ¡La emoción de ir descubriendo los escondites les fascinará!
5. Rescatando los juegos de mesa tradicionales
A veces nos olvidamos de lo divertidos que pueden llegar a ser los juegos de mesa de toda la vida. Aprovecha la lluvia para desempolvar esas cajas que tienes guardadas en el clóset.
Unas rondas de Lotería mexicana nunca fallan; consíganse unos frijolitos y pongan castigos divertidos para el que pierda (como dar tres vueltas saltando en un pie o cantar una canción con la boca llena de agua). También pueden sacar el dominó, el memorama o armar juntos un rompecabezas de mil piezas en la mesa del comedor.
Si no tienen juegos de mesa a la mano, ¡no pasa nada! Hay muchísimos juegos de destreza mental e imaginación que no requieren nada más que a ustedes mismos:
- Caras y gestos (Dígalo con mímica): Escriban en papelitos nombres de películas, animales o profesiones. Divídanse en dos equipos y traten de adivinar lo que el otro está actuando sin decir una sola palabra. Las risas están garantizadas.
- El juego de "Basta": Solo necesitan hojas de papel y lápices. Alguien dice una letra y todos deben llenar rápidamente las categorías (Nombre, Ciudad, Animal, Flor/Fruto, Cosa) con esa letra.
- El teléfono descompuesto: Un clásico que sigue siendo igual de divertido para chicos y grandes.
6. Día de spa y relajación total
¿Quién dijo que los días lluviosos no pueden ser lujosos? Si el clima afuera está frío y lluvioso, adentro pueden crear un ambiente de relajación total. Esta idea es padrísima tanto para niños chiquitos como para adolescentes.
Acomoden la sala con tapetes de yoga o cobijas suaves. Pongan música relajante (sonidos del bosque o música instrumental suave) y bajen un poco la intensidad de la luz. Pueden preparar unas mascarillas faciales caseras y naturales: mezclen un poco de avena con yogurt natural y miel, o pónganse las clásicas rodajas de pepino frío en los ojos.
Preparen unas cubetas o tinas pequeñas con agua tibia, unas gotitas de esencia de lavanda y un poco de sal de mar para hacerse un baño de pies (pedicura casero). Mamá e hijas pueden aprovechar para pintarse las uñas de colores divertidos, hacerse trenzas en el cabello, o simplemente dar un masajito en las manos con crema humectante. Es una forma hermosa de cuidarse y platicar de sus cosas sin las prisas del día a día.
7. Teatro de sombras y cuenta cuentos
Cuando cae la tarde y empieza a oscurecer más temprano por la tormenta, es el momento ideal para jugar con las sombras. Solo necesitas una pared blanca, una linterna (puede ser la de tu celular) y apagar las luces de la habitación.
Enséñen a los niños cómo hacer figuras con las manos frente a la luz: el clásico perrito, la paloma volando, el conejo o la araña. Pueden ir inventando una historia con los animales que van formando. Si quieren llevarlo al siguiente nivel, durante la tarde pueden recortar figuras de personajes en cartulina negra, pegarles un palito de madera por detrás y hacer un verdadero "teatro de sombras" narrando el cuento favorito de los niños.
También pueden simplemente sentarse todos juntos en el piso con unas buenas tazas de chocolate caliente y turnarse para contar anécdotas divertidas de cuando los papás eran niños, contar historias de misterio ligeras o leer un buen libro en voz alta haciendo diferentes voces para los personajes. Fomentar la lectura en familia durante un día lluvioso es un hábito que los niños atesorarán para siempre.
8. Sesión de karaoke y concurso de baile
Para sacudirse la flojera y el frío que a veces traen los días grises, no hay nada como la música. Mueve un poco los muebles de la sala para hacer una pista de baile.
Busca en internet videos con las letras de las canciones favoritas de tu familia (karaoke) y utilicen un cepillo para el cabello o una cuchara de madera como micrófono. ¡Pierdan la pena! Canta a todo pulmón esas canciones de moda, los clásicos de siempre o las rondas infantiles. También pueden organizar un concurso de baile donde cada integrante de la familia invente un paso nuevo y los demás tengan que copiarlo. Es una excelente manera de hacer ejercicio cardiovascular sin salir de casa y quemar toda esa energía acumulada de los chiquitines para que en la noche duerman como angelitos.
9. Limpieza y organización divertida (¡Sí, en serio puede ser divertido!)
Sabemos que poner a los niños a limpiar no suena como la actividad más atractiva del mundo, pero si le das la vuelta y lo conviertes en un juego, puede ser muy productivo y entretenido.
Por ejemplo, pueden organizar un "Desfile de Modas" para depurar el clóset. Diles a tus hijos que se prueben esa ropa que hace mucho no usan y que caminen por un pasillo como si fuera una pasarela. Así te darás cuenta rápidamente de qué pantalones ya les quedan cortos, qué camisas ya no les gustan, y podrán separar la ropa en buen estado para donarla a alguien que la necesite.
También pueden jugar "Adivina qué es" mientras limpian la alacena, o hacer una competencia de a ver quién puede recoger más juguetes del piso mientras dura una canción movida. Promételes que si todos trabajan en equipo y terminan rápido su chamba, la recompensa será el postre especial que prepararon en la tarde o elegir la película de la noche.
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