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¿Cómo limpiar la lavadora por dentro? Elimina malos olores y bacterias

¿Cómo limpiar la lavadora por dentro? Elimina malos olores y bacterias

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Parece una broma o una ironía de la vida, ¿verdad? Pensar que el electrodoméstico que se encarga de dejar nuestra ropa impecable, oliendo a flores y libre de manchas, también necesita que lo bañen. Pero ponte a pensarlo un momento: tu lavadora trabaja duro semana tras semana lidiando con calcetines sudados, uniformes escolares llenos de tierra, trapos de cocina con grasa y toallas húmedas. Es completamente natural que, con el paso del tiempo, toda esa suciedad se vaya acumulando en lugares que no podemos ver a simple vista.

¿Por qué mi lavadora huele mal? El origen del problema

Para solucionar un problema de raíz, primero hay que entender por qué ocurre. A veces pensamos que por el simple hecho de usar agua y jabón en cada ciclo, la lavadora se está "autolavando". Lamentablemente, esto es un gran mito. Existen varios factores que contribuyen a que tu máquina se convierta en un hotel de cinco estrellas para las bacterias y los malos olores:

  • Acumulación de detergente y suavizante: Este es el culpable número uno. Usar más jabón del necesario no deja tu ropa más limpia; al contrario, los restos de detergente líquido y, sobre todo, el suavizante de telas (que tiene una base cerosa o grasosa) se van pegando en las paredes del tambor exterior y en las tuberías. Esta película pegajosa es el alimento perfecto para los hongos.
  • El sarro y la dureza del agua: En muchas zonas de México, el agua de la llave es "dura", lo que significa que tiene un alto contenido de minerales como calcio y magnesio. Estos minerales se van calcificando en los conductos internos de la lavadora y en las resistencias, creando sarro que atrapa más suciedad.
  • Falta de ventilación: Si eres de las personas que cierra la tapa o la puerta de la lavadora en cuanto sacas la última prenda, le estás haciendo un gran daño. El interior se queda húmedo y oscuro, creando el ambiente ideal (como una selva tropical) para que el moho negro prolifere a sus anchas.
  • Pelusas y restos orgánicos: El cabello, las pelusas de la ropa, los pañuelos desechables olvidados en los bolsillos y las células muertas de la piel se van quedando atrapados en los filtros y rincones, pudriéndose con el tiempo.

Señales de alerta: ¿Cuándo urge limpiar tu lavadora?

Si no estás seguro de si tu equipo ya necesita una intervención profunda, presta atención a estas señales de auxilio que tu lavadora te manda:

  • Olor a humedad persistente: Si el cuarto de lavado huele mal incluso cuando no estás lavando, o si la ropa limpia huele a cerrado.
  • Manchas en la ropa limpia: Si tus prendas salen con rayones oscuros, manchas grises o pequeñas escamas negras pegadas a la tela (esto es moho desprendiéndose del tambor).
  • Gomas de la puerta con puntos negros: En las lavadoras de carga frontal, si jalas un poco el empaque de hule (la goma) y ves manchas negras que no se quitan al pasarle el dedo.
  • Dispensador pegajoso: Si el cajoncito donde pones el jabón y el suavizante tiene una costra dura, negra o verde.
  • Tarda en vaciarse el agua: Si notas que al final del ciclo de centrifugado la ropa sale más mojada de lo normal o el agua drena muy lento, es probable que el filtro esté tapado de mugre.

El kit de limpieza casero: Todo lo que vas a necesitar

Olvídate de comprar limpiadores químicos carísimos y súper agresivos que pueden llegar a dañar los plásticos internos de tu máquina o irritar tus vías respiratorias. La mejor manera de limpiar tu lavadora es con la magia de la química natural. Junta estos elementos antes de empezar:

  • Vinagre blanco (de alcohol o de caña): Es el rey de la limpieza en el hogar. Es un desinfectante natural que mata bacterias, combate el moho y ayuda a disolver la acumulación de minerales (sarro) y restos de jabón.
  • Bicarbonato de sodio: Un abrasivo súper suave que ayuda a frotar la suciedad pegada sin rayar el metal, además de ser el mejor neutralizador de olores del mundo.
  • Un cepillo de dientes viejito: Imprescindible para llegar a las esquinitas del dispensador y las rendijas del agitador.
  • Toallas absorbentes: Para secar a la perfección el interior, limpiar la goma y recoger la mugre, te recomendamos muchísimo usar unas buenas toallas de papel. Son súper resistentes y, al ser desechables, te aseguras de no llevarte las bacterias del moho a otras partes de tu casa con un trapo.
  • Papel de baño: Para esos recovecos minúsculos donde no cabe la mano o para hacer una prueba rápida de humedad al final del proceso, un cuadrito de papel higiénico es ideal porque es suave y entra en cualquier ranura.

Paso a paso: ¿Cómo limpiar una lavadora de carga superior (con tapa arriba)?

Las lavadoras tradicionales de carga superior (las que tienen una tapa que se levanta hacia arriba y usualmente un poste o agitador en medio) son muy comunes en las casas mexicanas. Tienen la ventaja de ser muy aguantadoras, pero también acumulan mucha suciedad debajo del agitador.

1. Prepara el lavado en caliente

Asegúrate de que la lavadora esté completamente vacía (revisa que no haya calcetines perdidos en el fondo). Configura la máquina en el ciclo de lavado más largo que tenga, con la carga más grande (nivel de agua máximo) y selecciona la temperatura de agua más caliente que permita tu equipo. El agua caliente es vital para ablandar la grasa del jabón pegado.

2. El poder del vinagre

Mientras la lavadora se va llenando de agua caliente, vierte directamente en el tambor un litro completo de vinagre blanco. Deja que la lavadora se llene y que empiece a agitar el agua durante un par de minutos para que el vinagre se mezcle bien por todos lados.

3. Pausa y reposo (El secreto del éxito)

Una vez que el agua y el vinagre se hayan mezclado, pon pausa a la lavadora o apágala, y levanta la tapa. Deja que esta mezcla milagrosa repose ahí dentro durante al menos una hora. Este tiempo de espera es crucial: el agua caliente combinada con el ácido del vinagre empezará a derretir la costra de suavizante, a matar el moho oculto detrás del tambor metálico y a aflojar el sarro.

4. Limpia los accesorios mientras esperas

Aprovecha esa hora de espera para limpiar lo demás. Saca el dispensador de jabón y suavizante (casi todos se pueden retirar jalándolos hacia arriba o presionando una pestañita). Lávalos en el fregadero con agua tibia, un poco de jabón de trastes y tállalos con el cepillo de dientes viejo. Usa tus toallas de papel para secarlos perfectamente antes de volverlos a colocar.

También, ubica el filtro atrapapelusas. En estas lavadoras suele ser una mallita que está dentro del tambor o en el centro del agitador. Sácalo, retira toda la pelusa acumulada (que a veces parece un ratón de polvo) y lávalo bajo el chorro del agua.

5. Termina el ciclo y añade bicarbonato

Pasada la hora, vuelve a encender la lavadora y deja que termine su ciclo completo (lavado, enjuague y exprimido). Una vez que termine, el tambor ya estará bastante limpio, pero para darle el toque final y quitar cualquier mal olor persistente, vamos a hacer un segundo lavado corto.

Esta vez, con la lavadora vacía, echa media taza de bicarbonato de sodio directamente en el tambor. Pon un ciclo corto de lavado con agua caliente. El bicarbonato terminará de arrancar la mugre suelta y desodorizará el metal.

6. Secado final

Cuando el segundo ciclo termine, toma un par de toallas de papel y seca muy bien todo el interior del tambor, los bordes superiores de plástico y la parte de abajo de la tapa. Deja la tapa levantada para que se ventile. ¡Listo! Tu lavadora de carga superior está como nueva.

Paso a paso: ¿Cómo limpiar una lavadora de carga frontal (con puerta al frente)?

Las lavadoras modernas de carga frontal son súper eficientes con el uso del agua y cuidan mucho la ropa, pero tienen un pequeñísimo defecto de diseño: son las reinas absolutas de la acumulación de moho si no se cuidan bien, especialmente en la goma de la puerta.

1. El enemigo número uno: La goma de la puerta

Antes de lavar el tambor, tenemos que atacar el empaque de hule gris que sella la puerta. Con tus manos, abre suavemente los pliegues de esta goma. Es muy probable que encuentres agua estancada, pelusas, monedas, pasadores del pelo y, lamentablemente, manchas negras de moho.

Haz una pasta mezclando bicarbonato de sodio y un chorrito de vinagre blanco. Aplica esta pasta con el cepillo de dientes directamente sobre las manchas de moho dentro de la goma. Déjalo actuar unos 15 minutos y luego frota. Toma tus toallas de papel humedecidas y retira toda la suciedad y la pasta. Es impresionante la cantidad de mugre que sale de ahí. Usa un poco de papel higiénico doblado para pasarlo por la ranura más profunda de la goma; si sale sucio o mojado, sigue limpiando.

2. Limpieza del dispensador de detergente

En las de carga frontal, el cajón del detergente suele guardar muchísimo moho negro en la parte del techo donde cae el agua. Retira el cajón por completo (usualmente hay que presionar una pestaña que dice "Push"). Lava el cajón en el lavabo con agua caliente y vinagre. Luego, toma una toalla de papel empapada en vinagre y limpia el hueco dentro de la lavadora donde va metido el cajón, asegurándote de limpiar bien el "techito" de ese hueco.

3. El ciclo de limpieza del tambor

Cierra la puerta vacía. Algunas de estas lavadoras tienen un botón específico que dice "Limpieza de Tambor" o "Tub Clean". Si la tuya lo tiene, selecciónalo. Si no lo tiene, elige el ciclo más largo, pesado y con el agua más caliente (sanitizar o ropa blanca).

Vierte media taza de bicarbonato de sodio directamente dentro del tambor de acero inoxidable. Luego, vierte dos tazas de vinagre blanco en el dispensador donde normalmente pondrías el detergente líquido. Inicia el ciclo. Esta combinación limpiará todas las mangueras internas y dejará el tambor rechinando de limpio.

4. Limpia el filtro de la bomba de drenaje (¡No te saltes este paso!)

Este es el secreto mejor guardado de las lavadoras de carga frontal. En la parte inferior derecha del frente de tu lavadora, casi a ras de piso, verás una pequeña puertita o panel. Ahí detrás se esconde el filtro de drenaje. Pon una toalla vieja o una charola plana en el piso porque va a salir agua. Abre la manguerita para vaciar el agua residual y luego desenrosca el filtro redondo. Lávalo muy bien en el lavabo, sácale las pelusas, ligas del pelo y monedas que estén ahí atrapadas. Vuelve a enroscarlo firmemente y cierra la puerta.

Mitos y realidades de la limpieza de la lavadora

Hay muchísima información en internet sobre este tema, pero no toda es cierta. Vamos a aclarar algunas cosas para que no vayas a estropear tu electrodoméstico:

Mito: Es bueno usar cloro puro para matar los malos olores del tambor. Realidad: Aunque el cloro o la lejía son excelentes desinfectantes, su uso continuo y puro en la lavadora puede resecar y agrietar las gomas y sellos de plástico internos, provocando fugas de agua a largo plazo. Además, si quedan residuos de cloro y en la siguiente lavada metes ropa de color, la vas a manchar. El vinagre es una alternativa mucho más segura para los materiales de tu lavadora y cumple la misma función desodorizante.

Mito: Entre más detergente use, más limpia queda la ropa y la lavadora. Realidad: Todo lo contrario. El exceso de jabón crea un exceso de espuma. Las lavadoras actuales (sobre todo las de alta eficiencia o "HE") usan muy poca agua. Si pones mucho jabón, la máquina no puede enjuagarlo por completo y esa espuma se asienta en las tuberías, secándose y formando una capa de grasa perfecta para atrapar mugre y moho. Menos es más.

Mito: Solo necesito limpiar mi lavadora una vez al año en la limpieza de primavera. Realidad: ¡Falso! Para mantenerla en óptimas condiciones, debes hacer este proceso de limpieza profunda al menos una vez cada dos o tres meses, dependiendo de con qué frecuencia laves y del tamaño de tu familia.

Hábitos diarios de oro para prolongar la vida de tu lavadora

Si ya invertiste tiempo en dejar tu equipo impecable, reluciente y libre de malos olores, lo ideal es mantenerlo así el mayor tiempo posible. No necesitas hacer limpiezas profundas todas las semanas si adoptas estos sencillos y rápidos hábitos en tu rutina diaria de lavado:

  • Deja la puerta abierta siempre: Este es el hábito más importante de todos. En cuanto termines de sacar tu ropa limpia, deja la puerta (o la tapa superior) abierta de par en par, o al menos entreabierta. También deja abierto un poco el cajón del dispensador de jabón. Esto permite que el aire circule, secando el interior y evitando que los hongos tengan el ambiente húmedo que aman para crecer.
  • Seca la goma después de lavar: Si tienes una lavadora de carga frontal, tómate 10 segundos al final de tu día de lavado para pasar una de tus toallas de papel secas por el interior de la goma de la puerta. Quitar ese charquito de agua residual hace toda la diferencia del mundo.
  • Saca la ropa húmeda de inmediato: Evita dejar la ropa mojada dentro del tambor durante horas o, peor, toda la noche. Además de que tu ropa olerá a humedad, le estás pasando esa humedad a las paredes del electrodoméstico.
  • Usa la cantidad correcta de detergente: Lee las instrucciones de tu detergente. Generalmente usamos muchísimo más de lo que marca la línea recomendada. Especialmente con el suavizante, intenta diluirlo un poco con agua antes de echarlo al cajoncito para que fluya mejor y no se pegue tanto en las paredes de plástico.
  • No te olvides del exterior: La parte de afuera de la lavadora también cuenta. Salpicaduras de blanqueador, gotas de suavizante pegajoso y polvo se acumulan en el panel de botones. Una vez a la semana, pasa un paño húmedo con vinagre por todo el panel de control y el exterior de la máquina.

Mantener tu cuarto de lavado impecable no tiene por qué ser una tarea pesada ni un misterio. Saber cómo limpiar la lavadora es fundamental no solo para alargar la vida útil de un electrodoméstico tan costoso, sino también para asegurar la higiene de toda tu familia. Una lavadora limpia significa ropa verdaderamente desinfectada, libre de alérgenos, con un olor fresco espectacular y lista para acompañarte todos los días.

Así que ya lo sabes, la próxima vez que tengas una tarde libre el fin de semana, pon un poco de tu música favorita, junta tu vinagre y bicarbonato, y bríndale a tu lavadora ese mantenimiento que tanto se merece. ¡Verás que notarás la gran diferencia desde la primera carga de ropa que saques!


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